El País – Empresas y derechos humanos: ¿agendas equidistantes o complementarias?

«La sostenibilidad de las empresas, ambiental y social, siempre estará relacionada con el respeto a los derechos humanos. Esto significa apostar por la lucha contra la pobreza, el hambre o la discriminación»

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«La dichosa pandemia no ha llegado en el mejor momento al mundo empresarial. Obviamente nunca es buen momento para que estas catástrofes de magnitudes bíblicas se hagan presentes. A las diferentes crisis ambientales, sociales, políticas que vienen asolando el mundo desde que entramos en este nuevo siglo, se unió en 2008 la crisis empresarial y económica, estrechamente relacionada con todas las anteriores. Los discursos apocalípticos (o realistas, según se mire) vienen anunciando el fin de un modelo de gobernanza global basado en el dominio de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial sobre el resto, el final de unos modelos de desarrollo y cooperación que solo sirven para que un porcentaje escaso de la población humana mantenga sus niveles de vida privilegiados, y el final de la capacidad de un planeta agotado que no puede más. Incluso hay algunos desventurados que se atreven a aventurar el agotamiento del mismísimo capitalismo. Ese sistema económico camaleónico basado en las negociaciones competitivas del “yo gano, tú pierdes”, que se adapta como nadie a las nuevas coyunturas y en el que siempre ganan los mismos.«

Extracto del artículo firmado para la sección Planeta Futuro en la versión digital del diario El País por Adriana Ciriza y Mikel Berraondo, CEO y socio de AKUAIPA Transformation respectivamente, especialistas en derechos humanos.

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El País – El SOS de las mujeres indígenas

«Las mujeres indígenas son, actualmente, las personas que mayor poder de incidencia tienen en el traslado de mensajes sobre la prevención de la propagación de la pandemia dentro de sus comunidades.»

«Hay quienes señalan que la igualdad de las mujeres en los sistemas de organización interna de muchos pueblos indígenas era bastante más desarrollada que en aquellos que actualmente se promueven en otras sociedades progresistas y modernas. Antes de la colonización en América y otros continentes, el desarrollo de civilizaciones complementarias formaba parte de la cultura y riqueza de los pueblos originarios en los que dicha mezcla era la respuesta natural a la necesidad de sobrevivir.

El problema, quizá, surgió más tarde, cuando la occidentalización no aprobó estos sistemas donde las mujeres tenían un rol más protagónico que alcanzaba diversos ámbitos políticos y sociales, dada la dominación de la cultura de la sumisión y del patriarcado. Así, arrasaron con todo lo que se encontraron en los procesos de colonización genocida. Destruir el papel de la mujer y acabar con cualquier tendencia de lo que hoy apuntamos como feminista fue una de las grandes prioridades de colonos y misioneros, como apuntaba la ONG Survival International en uno de sus trabajos, Heroínas Indígenas, el pasado día Internacional de la Mujer.»

Extracto del artículo firmado para la sección Planeta Futuro en la versión digital del diario El País por Adriana Ciriza y Mikel Berraondo, CEO y socio de AKUAIPA Transformation respectivamente, especialistas en derechos humanos.

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El País – 5.000 megavatios en territorio wayuu

«Hay quienes reciben con los brazos abiertos a las empresas, quienes quieren paralizarlo y los que apuestan por el desarrollo pero de manera controlada»

«Cuatro de la mañana en una ranchería, en algún lugar de la zona norte extrema de la Alta Guajira entre Taroa y Nazareth. El putchipu (palabrero) Odilon Montiel saluda para hacer saber a las autoridades tradicionales que ya ha soñado, y que ha sido reconfortante. Es el momento y la hora en la que los wayuu —pueblo originario de la península de la Guajira, sobre el mar Caribe, que habita principalmente en un territorio entre Colombia y Venezuela— comparten sus sueños, interpretan sus mensajes y toman las decisiones que pueden marcar el devenir de sus familias o clanes. Es el momento solemne de la palabra en mayúsculas, la que no necesita más que ser pronunciada para convertirse en compromiso inquebrantable.

En ese instante el putchipu comparte con las autoridades tradicionales la situación que se avecina sobre la Alta Guajira, ese lugar al que ni siquiera José Arcadio Buendía llegó en sus 100 años de soledad; ese lugar al que únicamente se llega atravesando pistas de arena que solo los habitantes conocen; ese lugar santuario de todas las deidades de este pueblo nativo; ese lugar donde se encuentran los cementerios en los que se deben realizar tres enterramientos de cada cuerpo si se quiere que las almas vayan al Je’pira, el espacio sacro de las almas wayuu. En pleno 2020, este lugar funciona al ritmo que marcan los dioses y en donde la palabra y el respeto a las normas culturales se convierten en una cuestión de honor.»

Extracto del artículo firmado para la sección Planeta Futuro en la versión digital del diario El País por Adriana Ciriza y Mikel Berraondo, CEO y socio de AKUAIPA Transformation respectivamente, especialistas en derechos humanos.

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